martes, 15 de abril de 2014

Durruti, Ascaso y Makhno. 1927.

Durruti: "Venimos a saludar en tu persona a todos los revolucionarios que han luchado en Rusia por la realización de nuestras ideas libertarias, pero quisiéramos también rendir un homenaje a la rica experiencia que ha significada para todos nosotros vuestra lucha en Ucrania".

"Estas palabras de Durruti -escribiría más tarde Ascaso- produjeron un profundo efecto en el abatido guerrero. Ese hombre de pequeña talla -prosigue Ascaso- pero corpulento, pareció sentirse revivir. La mirada penetrante de sus ojos oblicuos denunciaba claramente la vida intensa que se ocultaba en aquella persona enferma".



Durruti y Ascaso en el exilio francés


"En España, -les dijo Makhno a los dos amigos- las condiciones son mejores que en Rusia para llevar a cabo una revolución de fuerte contenido anarquista, puesto que allí hay un campesinado y un proletariado de gran tradición revolucionaria. ¡Quizá pueda vuestra revolución llegar a tiempo para que yo me lleve la satisfacción de ver al anarquismo viviente aleccionado por la revolución rusa! En España vosotros tenéis un sentido de la organización que nuestro movimiento carecía en Rusia, y hay que pensar que es la organización lo que garantiza en su profundidad la revolución. Es, por esta razón, por lo que no solamente admiro al movimiento anarquista ibérico, sino que, además, pienso que, por el momento, es el único que podría llevar hacia adelante una revolución más profunda que la de los bolcheviques y sin el peligro burocrático que amenazó ésta desde los primeros momentos. Luchad por mantener siempre en el movimiento anarquista español ese sentido de organización y no permitáis que sea destruido por los que piensan que el anarquismo es una teoría cerrada a la vida. El anarquismo no es sectarismo ni dogmatismo. Es la teoría en acción. No tiene teoría prefijada. Es un hecho natural que se manifiesta históricamente en todas las actitudes del hombre, individual o colectivamente. Está como fuerza en la marcha misma de la historia; la fuerza que empuja a ésta hacia delante". 

(...)

"Nuestra comuna agraria en Ucrania -les dijo- era una unidad activa, y tanto en el terreno económico como político, dentro del sistema federal y solidario que habíamos creado. Allí las comunidades no estaban basaas en el egoísmo personal, sino que descansaban en la solidaridad comunitaria, ya fuese a escala local o regional. Nuestra experiencia demostró de manera palpable que el problema campesino tenía soluciones distintas a las que estaban imponiendo los bolcheviques. Si nuestra práctica se hubiese extendido al resto del país, no hubiera aparecido la nefasta división entre el campo y la ciudad, y hubiéramos podido evitar al pueblo ruso años de hambre y de luchas inútiles entre obreros y campesinos. Y lo que es más importante, la revolución se hubiese desarrollado de manera muy diferente. Se ha dicho, atacando nuestro sistema, que si éste pudo sostenerse y desarrollarse era porque se apoyaba en una base campesina y artesanal. Y eso no es cierto. Nuestras comunidades eran mixtas: agrícolas-industriales; e, incluso, algunas de ellas específicamente industriales. Lo que daba fuerza a nuestro sistema era otra cosa: el entusiasmo revolucionario que todos nosotros poníamos, apartándonos de prácticas burocráticas. Todos éramos combatientes y obreros a la vez. En las comunidades, la asamblea era el organismo que resolvía todos los problemas; y en la vida militar, era el comité de guerra, en el que tenían representación todas las unidades. Para nosotros, lo que importaba era que todo el mundo participara en la obra colectiva, para impedir de esa manera que una casta dirigente monopolizara el poder. Por ello habíamos logrado unir la teoría con la práctica. Y porque desmentíamos como necesarias las prácticas bolcheviques, fue por lo que Trotsky y Lenin nos enviaron el Ejército Rojo para combatirnos. El bolchevismo triunfó militarmente en Ucrania y Kronstandt, pero la historia revolucionaria nos reivindicará un día y condenará como contrarrevolucionarios a los enterradores de la revolución rusa".

(...)

"Espero, que llegado el momento, vosotros lo hagáis mejor que nosotros. Makhno no ha rehusado nunca un combate; si continúo viviendo cuando comience el vuestro, yo seré entonces un combatiente más".


* Entrecomillados extraídos de DURRUTI EN LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA, Abel Paz. Ed. La Esfera de los libros, 2004.

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